¿Qué es y para qué funciona el reconocimiento facial?

¿Qué es y para qué funciona el reconocimiento facial?

El reconocimiento facial es un método para identificar o verificar la identidad de una persona usando su cara. Los sistemas de reconocimiento facial se pueden utilizar para identificar a personas en fotos, en video o en tiempo real. 

Estos sistemas buscan rasgos particulares y específicos en las caras de las personas, como pueden ser por ejemplo la distancia entre los ojos o la forma de la barbilla y todo esto se convierte en representaciones matemáticas que son comparadas con imágenes previamente guardadas en bases de datos como las que tienen plataformas como Facebook o Google y que enriquecemos todos los días, de manera completamente voluntaria. No necesariamente se requiere contar con las fotografías completas. Estos rasgos distintivos que menciono, son suficientes para contar con la información necesaria para lograr el reconocimiento facial.

Describo un ejemplo de cómo funciona un sistema de reconocimiento facial: 

  1. Se captura la imagen.
  2. Se determina la ubicación de los ojos.
  3. Se hace una conversión de la imagen a escala de grises y se hace un recorte a nivel del rostro.
  4. La imagen se convierte en una plantilla que utiliza el motor de búsqueda para resultados de comparativos faciales.
  5. Se busca la imagen y se empata utilizando un algoritmo complejo para comparar la plantilla contra otras plantillas de archivo.
Ejemplo de funcionamiento del reconocimiento facial
Fuente: Iowa Department of Transportation

Uno de los ámbitos en los que más comienza a ser utilizado el reconocimiento facial es en el policiaco, en donde se pueden utilizar fotos extraídas de redes sociales, cámaras de vigilancia, aeropuertos, eventos, etcétera. Esto ha traído grandes retos por los márgenes de error con los que cuentan los sistemas, ya que se ha notado que tienen más errores tratándose de reconocer las caras de ciertas razas o etnias.

En países como China ya es posible hacer compras sin siquiera utilizar tu celular, sino directamente colocándote frente a una cámara y haciéndolo a través de reconocimiento facial. Hace poco me compartieron un video de una persona que en un aeropuerto (también de este país), se acercó a una pantalla y sólo con reconocimiento facial, apareció toda la información de su vuelo como horario, en qué sala debía abordar, etcétera. La semana pasada les hablaba también cómo en algún momento, en el momento en que entremos a una tienda nos van a poder dar una atención totalmente personalizada de acuerdo a nuestros gustos y necesidades, y hasta por nuestro nombre.

Las bases de datos de caras se están convirtiendo en un activo valioso. En Estados Unidos, por ejemplo, ya hay empresas dedicadas a vender bases de datos de este tipo, como la empresa Morpho Trust. A medida que este tema avance en México, pienso que se alza una bandera roja para nuestras atrasadas legislaciones en temas de tecnología, redes sociales y comercio electrónico. Lo que tenemos en nuestras manos es la responsabilidad de proteger lo más posible nuestra información privada, el cuestionar a todas aquellas personas que nos piden nuestra información y fotografía para alimentar sus bases de datos. Cuestiona por ejemplo a tu médico si te atiendes en lo privado, por ejemplo, ¿qué tan segura mantienen tu información? ¿sus sistemas son modernos o manejan una base de datos simple que podría tener un mal uso si le pasa algo a su computadora personal? 

Otra cosa que puedes hacer es entrar en Facebook a tus opciones de privacidad y dar de baja la posibilidad de que tus amigos etiqueten tus fotos directamente a través del reconocimiento facial. Mientras no tengamos una verdadera cultura de la protección de nuestra información, por lo menos hay que intentarlo y conocer este tipo de tecnología y cómo se puede aplicar.

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